viernes, 4 de noviembre de 2011

Tu e io non eravamo compatibile...

io ero sincero mentre tu eri un bugiardo
io cercavo essere il tuo ragazzo mentre tu cercavi qualcosa passagera
io piangevo mentre tu festeggiavi
io cercavo la tua boca mentre tu cercavi il mio cazzo
io cercavo stare con te mentre tu volevi andare via
io ti davo amore mentre tu mi davi disprezzo
io ero preocupato perché non rispondevi il tuo telefono metre tu eri in festa
io volvevo stare con te mentre tu avevi un altro
io volvevo darti il mio cuore però tu non lo volevi
io ti pensavo mentre tu pensavi come lasciami...

Ma adesso capisco che semplicemente non eri per me, eravamo veramente dirversi, comunque ancora ti ricordo e mi fai ridere ricordare quei bei momenti che abbiamo visuto insieme...

 

Un amor que marcó mi vida....

No sé qué hacer… no sé qué pensar… estoy confundido, me estoy volviendo loco o ¿Acaso ya lo estaba? ¿Por qué se fue?, ¿por qué vino? No quiero ni pensar que no volveré a ver su hermosa sonrisa que me llenaba de vida. Ahora me encuentro aquí, solo en mi cama. Nunca he sido una persona de muchos amigos, y eso nunca me importó, pero ahora siento que no puedo vivir así, aquel hoyo que se había ido está volviendo, está lloviendo, aquel sonido de la lluvia cayendo me recuerda ese primer día. Aquel lluvioso día en el café de la esquina de mi casa, donde solía tomar el mismo café cargado con poca azúcar como siempre me gustaba. Me senté en la mesa trasera como hacía de costumbre y me puse a leer mi periódico, cuando de un momento a otro escuché una hermosa voz diciéndome, “¿Puedo sentarme con usted señor?”. Levanté la mirada y lo único que pude ver fue una hermosa sonrisa y unos ojos que expresaban mucha dulzura, me quedé enmudecido, después de un momento sólo pude responder “Sí, claro”. Ella se quedó viéndome fijamente y dijo: “Sergio… ¿Eres tú?”. En ese momento por mi mente pasaron muchas cosas que no puedo describir, “Sí, estoy segura eres tú, cuánto tiempo ha pasado… ¿Por qué me miras así? ¿Acaso ya me olvidaste?” dijo. Traté de recordar pero no la conozco, además no creo que nunca pueda olvidar aquel rostro. “Disculpe, no la conozco señorita” dije y me levanté del asiento, ella tomó mi mano y me dijo “Espero nos volvamos a ver pronto, suelo venir a este café, por cierto me llamo Sarah”.

Aquella noche no pude dormir bien, aquel suceso me tuvo en vela toda la noche. La incertidumbre no me dejaba dormir, así que decidí volver al otro día a la misma hora y efectivamente ahí estaba. Me senté a su lado y le pregunté: “Discúlpame, pero no te recuerdo”. Ella sonrió y dijo: “¿Sergio, ya olvidaste nuestra promesa?”. “¿Promesa?, disculpa no sé de que hablas.”. “Sí Sergio, aquella promesa de colegio donde prometiste que nunca me olvidarías, o ¿Acaso ya olvidaste todas nuestras aventuras? ¿Ya olvidaste todo lo que nos divertíamos en el vecindario?”. ¿Aventuras? ¿Vecindario? ¿De qué estará hablando? Nunca tuve amigos en el colegio y en mi vecindario sólo vivía gente mayor. Entonces le pedí que me contara alguna de las aventuras que supuestamente habíamos vivido juntos. “Sergio no puedo creer que hayas olvidado aquella vez que entramos a la casa de Don Alfonso, a ver si era un brujo y entonces….”. Su mirada era dulce y los ojos le brillaban, se veía emocionada. Pasaron las horas y cuando me di cuenta ya estaba tarde tenía que ir a trabajar, así que le dije que volveríamos a vernos al siguiente día. Así fue. Pasó una semana. Todos los días me contaba una historia diferente de nuestros momentos como niños, y poco a poco me fui enamorando de ella. Así que decidí invitarla ese sábado a cine, y para mi fortuna ella aceptó.

Recuerdo ese sábado como si hubiera sido ayer, me coloqué mi mejor vestido, compré unos chocolates, los cuales le encantaron. Realmente aquel día me divertí mucho y sabía que ella era la persona que siempre había esperado. Al final de la noche, le pedí que fuéramos novios, y ella sonrió y dijo “Sergio, sabes que eso no es posible, aunque siempre he estado sólo para ti en todos aquellos momentos que siempre me necesitaste, aquellos momentos de soledad y tristeza, esto no es posible, ya eres una persona adulta y las cosas han cambiado. Tienes que olvidarme, vivimos los mejores momentos, pero es hora de seguir”. Aquellas palabras fueron muy confusas. No sabía de qué estaba hablando. “Sergio, ya no me necesitas más, ya he visto que te has convertido en una muy buena persona y que puedes seguir adelante”. Se dio la vuelta y se fue caminando lentamente.

La siguiente semana fui al café donde siempre nos veíamos pero nunca volvió… decidí preguntarle al mesero si la hermosa señorita que siempre me acompañaba había vuelto a ir. “¿Señorita? Señor, no sé de qué está hablando… usted ha venido acá durante las dos últimas semanas y se ha sentado solo a ver hacia la calle” me respondió. ¿Estará este señor loco?, si ella ha estado acá siempre al frente mío, y siempre salíamos juntos de acá. Estoy seguro que lo que me dice es una mentira. Estoy seguro de su existencia. Estoy seguro de mi amor hacia ella, y nada me hará cambiar ese pensamiento.

Volví a mi casa, la cabeza me dolía de tanto pensar. ¿Estaré loco? Ella sería real…. Ya no puedo pensar más, este sonido de la lluvia me está volviendo loco, creo que cerraré la ventana, hay un mensaje en la grabadora… ¿Qué será? “Sergio, perdóname”. Es la voz de Sarah, pero ¿Qué está sucediendo? Pasaron los meses y nunca volví a saber de ella. Hoy sigo recordando a aquel amor que existió pero nunca sucedió. Aquel amor que hoy en día no sé si fue verdad, pero algo me dice que volverá…